Desde la experiencia de Michael Hyatt, el carisma puede ser útil para atraer los seguidores pero es en gran medida inútil cuando se trata de lograr un impacto positivo a largo plazo en las personas y organizaciones que lideramos. Para eso necesitamos carácter. El liderazgo eficaz tiene que ver con el carácter y aquí él nos comparte tres formas de desarrollarlo:
1. Lo que permitimos que entre a nuestra mente nos afecta de manera profunda. Una de las mejores maneras de crecer es leyendo libros, escuchando podcasts, otros programas de audio, y asistiendo a conferencias. Por otro lado, lo opuesto también es cierto. Mirar interminables horas de televisión sin sentido, ver pornografía o ingerir lo peor de la cultura popular lo cual erosiona el carácter. Por eso debemos estar atentos con lo que permitimos entrar a nuestra mente. Es la materia prima a partir de la cual se forma nuestro carácter.
2. Las relaciones que perseguimos. Jim Rohn enseñó que «eres el promedio de las cinco personas con las que pasas la mayor parte del tiempo». Si esto es cierto, y creo que lo es, debemos ser más intencionales con respecto a las personas con las que elegimos asociarnos. Si quieres perder peso, pasa el tiempo con personas que hacen una buena dieta y opciones de ejercicio. Si quieres un matrimonio mejor, socializa con las personas que tienen relaciones saludables.
Por el contrario, disocie de las personas que refuerzan sus peores rasgos. Incluso la Biblia advierte: «La mala compañía corrompen el buen carácter» (ver 1 Corintios 15:33).
3. Los hábitos que adquirimos. Estas son simplemente las formas consistentes en que pensamos, hablamos y actuamos en diferentes situaciones. Son en gran parte inconscientes, que es lo que le da poder, tanto positiva como negativamente.
- Los buenos hábitos conducen a buenos resultados: Si desarrollamos el hábito de alabar a nuestro cónyuge en público, por ejemplo, contribuye a un matrimonio saludable.
- Si desarrollamos el hábito del pensamiento positivo, puede ayudarnos a enfrentar la adversidad.
- Si tomamos decisiones de alimentos saludables, puede aumentar nuestra energía, mejorar nuestra productividad y extender nuestras vidas.
Al final, es nuestro carácter el que nos hace o nos deshace. Nada es más importante para nuestra eficacia como líderes que el cultivar nuestro carácter.
Un abrazo para todas hasta el próximo blog!!
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Maria Saavedra /Vive una Vida Inteligente






