Ser madre es uno de los grandes privilegios que tenemos como mujeres en la vida. Experimentamos muchas alegrías, temores, desafíos y descubrimientos hermosos acerca de nosotras mismas.
Hace muchos años en mi vida de adolescente, tuve oportunidad de estar en funeral, lo que allí viví me impactó mucho al ver solo cinco personas, dos hermanos que ni siquiera se hablaban y el ambiente ya era triste pero más aún con lo que se veía allí. Esta experiencia me impactó mucho y volví muy triste a casa pensando cómo sería el final de mis días. Me dije dentro de mí que sería triste que ninguno de mis hijos estuviera, mis nietos y algunas personas con quien he compartido mi vida.
Todo esto me ha llevado a pensar y reflexionar cómo me gustaría vivir en el futuro formando una familia. Bueno, ya han pasado 26 años desde que comencé este viaje y aún sigo aprendiendo cómo ser esa mamá más bien imperfecta que perfecta pero muy feliz. Este viaje con mis hijos me ha llevado a descubrir que somos mamás valientes y al mismo tiempo frágiles. Un día podemos estar abajo con muchas lágrimas y al otro día nos levantamos porque hay algo preciado en nuestra vida que nos motiva a seguir y se llama familia.
Cada día que vivimos con ellos estamos construyendo esa realidad que queremos ver al final de nuestras vidas. ¡Me doy cuenta que es posible y que podemos vivir y ser madres apasionadas!
Lo que tengo hoy como valores importantes que han marcado mi vida, es el legado que mis padres me dejaron. Mientras estamos viviendo etapas con nuestros hijos estamos dejando grandes enseñanzas y dando herramientas para que puedan volar cuando les llegue el tiempo de salir y dejar el hogar.
En cada situación podemos modelar el respeto, humildad, constancia, fe en Dios y sobre todo el amor. Algunas veces nuestros hijos verán que tenemos temor pero que aun así podemos escoger el valor, pueden ver que también nos equivocamos y podemos pedir perdón. Podemos modelar cómo es vivir una crisis en estos tiempos y aún así seguir adelante con esperanza. No hay mejor manera de inspirarlos mostrándoles cómo se vive la vida. Cada día que vivimos con ellos estamos dejando huellas que marcarán sus vidas por siempre.
¡Feliz día a todas las mamás!
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La maternidad es la apuesta más grande del mundo. Es la gloriosa fuerza vital. Es enorme y aterrador, es un acto de infinito optimismo «. —Gilda Radner.






