Mi viaje como coach del desarrollo personal, del cambio y expatriada en Suiza ha sido una montaña rusa de emociones y aprendizajes.
Desde que llegué hace siete meses, he experimentado dos lindas estaciones del año, y ahora entrando a la primavera, cada una marcando un capítulo en mi proceso de adaptación.
Vivir mi propia experiencia y acompañar a otras personas en este viaje me ha enseñado que el cambio no es fácil, pero es un proceso natural que cada individuo vive de manera única.
Aprendí que no hay lugar para la culpa en este proceso; en cambio, la clave está en adoptar estas 4 estrategias para una adaptación exitosa:
Un propósito claro:
Tener un propósito claro es fundamental para mantener la motivación y la dirección durante períodos de cambio. Define tus metas y objetivos de manera específica y significativa. Pregúntate a ti mismo: ¿Qué quiero lograr con este cambio? ¿Cómo contribuirá a mi crecimiento personal o profesional? Al tener un propósito claro, puedes alinear tus acciones y decisiones con tus metas a largo plazo, lo que te ayudará a mantener el enfoque y la determinación a medida que enfrentas los desafíos.
Tener un buen plan:
Elaborar un plan detallado es esencial para gestionar eficazmente el cambio. Analiza la situación actual y considera los recursos disponibles, los obstáculos potenciales y las posibles rutas hacia tus objetivos. Divide el proceso de cambio en pasos manejables y establece plazos realistas para cada uno. Un buen plan no solo te proporciona una hoja de ruta clara, sino que también te ayuda a anticipar posibles problemas y a prepararte para enfrentarlos de manera proactiva.
Tener paciencia:
La paciencia es una virtud crucial durante los momentos de cambio, ya que los resultados positivos pueden llevar tiempo en manifestarse. Reconoce que el cambio es un proceso gradual y que es normal enfrentar contratiempos y reveses en el camino. Mantén una actitud paciente y perseverante, centrándote en el progreso a largo plazo en lugar de buscar resultados inmediatos. Cultivar la paciencia te permitirá mantener la calma y la claridad mental mientras te adaptas a nuevas circunstancias y superas obstáculos.
Una dosis de resiliencia:
La resiliencia es la capacidad de recuperarse de la adversidad y adaptarse positivamente a los cambios. Cultivar la resiliencia implica desarrollar una mentalidad flexible y optimista, así como aprender a manejar el estrés y la incertidumbre de manera constructiva. Fomenta tu resiliencia practicando la autocompasión, manteniendo una actitud positiva y buscando el apoyo de otras personas. Recuerda que cada desafío que enfrentas te brinda la oportunidad de crecer y fortalecerte, fortaleciendo así tu capacidad para adaptarte a cualquier situación de cambio que puedas enfrentar.
Vivir en tres países me ha llevado a reflexionar constantemente sobre mi papel como la que se va o la que llega, y cómo puedo adaptarme a nuevas situaciones, personas y desafíos.
Hoy, después de enfrentar estos desafíos, solo puedo sentir gratitud hacia Dios por su guía y cuidado, por la oportunidad de ver a mis hijos y por las nuevas amistades, que en tan corto tiempo han abierto sus corazones, sus cálidas casas para enseñarme y mostrarme sus cultura, ricas comidas típicas, (fondue), sus hobbies, y un mundo de lecciones que he encontrado en este camino.
¿Estás dispuesta a abrazar el cambio y encontrar la felicidad en la adaptación? Te aseguro que es mejor que quedarte atrás en la resistencia y la comodidad de lo conocido.
Puedo compartir contigo todas las herramientas que me ha ayudado en mi proceso al cambio ya sea de un país a otro o cualquier cambio difícil que estés viviendo. Solo contáctame.
Les deseo un buen comienzo de semana y gracias por estar aquí.
Cariños,
Mari Saavedra






